Muchas cosas nos suelen pasar en la vida. De eso no cabe duda. Algunas ni se nos habría ocurrido hace 5 años. Empecé mi carrera de traducción e interpretación con la certeza de que mi camino profesional iba encaminado a ese sector, la traducción. Pero no. Nada más acabada la carrera, decidí perfeccionarme un poco de tal modo que me matriculé en Ciencias Empresariales para tener un poco más de elección a la hora de encontrar un buen trabajo.

Pero no me quedé ahí. Durante esos tres años de empresariales (es decir, estos tres últimos años), la vida me hizo vivir multitud de cosas nuevas (unas muy bonitas y otras desgarradoras), y me permitió descubrir nuevos horizontes que ni yo me planteaba poder conocer algún día.

Este año pienso matricularme para cursar un Máster en Traducción e Interpretación, que me dará la posibilidad de poder hacer un doctorado. ¿Por qué? Muchos de mis amigos creen que estoy perdiendo el tiempo, que lo único que quiero es retrasar mi entrada al mundo laboral. Yo no lo pienso así. Yo creo en el conocimiento. Es más, en el conocimiento libre y sin intereses de por medio. Un conocimiento libre de trabas, compartido y sin tabús. Por ello, el doctorado y la investigación es para mí una manera de poder afianzarme en mis creencias y propias ideas de cómo la cultura (el conocimiento) debería compartirse y no venderse. Por eso hago ese máster.

Eso no significa que no vaya a trabajar en una empresa, por cuenta ajena. Simplemente estoy invirtiendo un tiempo que creo que me podrá beneficiar como persona, y que se adecua muy bien a mis creencias. Este máster no es una excusa para no trabajar. Simplemente una oportunidad de hacer algo más que otros estudios me darían.