Halloween ya se acerca. Pero aquí, en Bristol, Inglaterra, la cosa no podía ser menos, y ya hay gente que ha aprovechado la ocasión para mostrar sus trajes y disfraces creados para esta noche tan "aterradora".

Pero siento deciros, queridos amigos, que la cosa no difiere mucho de España, y supongo que de otros lugares de Europa. La ocasión, la festividad, no es más que otra excusa por parte de los jóvenes para poder salir un día más. Quizás me creé demasiadas ilusiones por descubrir las verdaderas maravillas que ese día tan especial despierta, ¡sobre todo en la ciudad que vio nacer a nuestro querido amigo Harry Potter y sus compañeros y enemigos más odiados!

Ambiente igual al de siempre, disfraces parecidos a los de España, típicas máscaras de dos libras para sacar a uno del aprieto (si bien es cierto que algunos se esmeraron para la ocasión) y las discotecas llenas a reventar.

Halloween, más que una fiesta, un pretexto. Una pena. ¡Pero no pierdo la esperanza! Halloween todavía no ha llegado, y estaré esperando esa noche con ansias, quizás ilusas... Ya os lo contaré.

Saludos.