Esta mañana me he despertado encendiendo mi ordenador portátil, y gracias a la conexión a internet de mi residencia, he podido averiguar lo que actualmente ocurre en el mundo. Sin necesidad de ir más lejos, en España.

Las noticias siempre vienen a ser las mismas. Se repiten. Y de ellas, la que más me ha llamado la atención es la que nos informa de que alrededor de unos 300 inmigrantes de origen subsahariano asaltaran la pasada noche una valla fronteriza entre Marruecos y Melilla. De ellos, se estiman en unos 200 los que pudieron llegar a suelo español. Sólo horas antes lo habían logrado otros 100 inmigrantes. Pero aunque la ONG SOS estime que las cifras manipuladas son exageradas, aquí el problema sigue siendo el de siempre.

Ya estoy harto de tanta mentira. De que todas esas pobres personas sean manipuladas por bandas mafiosas que se aprovechan de la pobreza de la gente. De que los países ricos no presten una ayuda real capaz de poner en pie un sistema (posible) que frene la pobreza, esa pobreza que es la causa de todos los males. De que los países pobres pongan en pie medidas capaces de eliminar a esas bandas tranficantes. ¡Estoy harto de toda nuestra indiferencia! ¿Acaso las palabras solidaridad e igualdad son quimeras? No lo creo, y si lo son, sencillamente me niego a creerlo. Creo en el Hombre, en la Humanidad, en la Solidaridad y en la Igualdad. ¡Y seguiré creyendo en ellas hasta que el cuerpo aguante!