¡Tengo calor! ¡Estoy que me aso! ¡Vaya día más caluroso! ¡Me estoy asfixiando!

Son muchas las formas con las que uno puede expresar cualquier estado de ánimo o sensación. Al fin y al cabo, expresan todas lo mismo. Pero el orden de la frase o las palabras empleadas añaden o quitan fuerza o sentido al mensaje.

Muchas veces no nos damos cuenta de la herramienta tan útil y poderosa que tenemos - el lenguaje - para comunicarnos, quizás por sernos natural. El hombre puede transmitir unos 70 sonidos diferentes. Aun así, es capaz de crear miles y miles de idiomas distintos (sólo en Nigeria existen más de 300 idiomas, propios de cada tribu...).

El lenguaje siempre está con nosotros: por la mañana cuando nos despertamos y escuchamos la radio; por la tarde cuando vemos la televisión o tomamos un café con los amigos; ahora mismo, leyendo este post... Incluso el pensamiento consciente se elabora con el lenguaje. Es nuestro medio de comunicación principal, sin el cual la mayoría de las cosas que sentimos no podrían transmitirse. El lenguaje nos permite pensar, conocer a gente, liberar nuestros sentimientos, abrirnos al mundo exterior, de tal forma que, en cierto modo, determina la personalidad de cada uno de nosotros. Es, al fin y al cabo, una de las razones por las cuales somos como somos.